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ECOCARDIOGRAFÍA:
Aunque es buen medio diagnóstico en las heridas cardíacas, tiene
importantes limitantes en la identificación de lesiones cardíacas en
pacientes con hemotórax siendo significativamente inferior a la
ventana subxifoidea (Sensibilidad 56 Vs. 100%)
AORTOGRAFÍA:
Ante
la sospecha de lesión aórtica dada por ensanchamiento mediastinal de
los Rayos X simples.
Para
un mejor entendimiento de los traumatismos torácicos, pasaremos
enseguida a detallar los más comunes no sin antes advertir que las
lesiones torácicas no son generalmente aisladas sino que el paciente
presenta frecuentemente varias de ellas en forma simultánea:
LESIONES DE LA PARED TORÁCICA
Los
traumatismos de la pared costal corresponden al 50-70% del total de
los traumas torácicos, e incluyen las fracturas costales simples o
complicadas, el tórax inestable y las fracturas esternales y
escapulares.
Generalmente son producidas por traumas contusos y son las lesiones
más frecuentes en los accidentes de tránsito.
A.
Fracturas Costales Simples:
Son
las lesiones más comunes por trauma cerrado de tórax,
especialmente en accidentes de tránsito (son el 10% del total de consultas por trauma). Muchos médicos tienden a
darles poca importancia, pero es fundamental tener en cuenta que
tienen una mortalidad asociada del 12% y el 30% desarrollan hemo o
Neumotórax, 1/3 parte harán complicaciones pulmonares y hasta el 90%
presentan algún tipo de lesiones asociadas.
Diagnóstico:
El
solo hecho de que un paciente haya tenido un trauma torácico
importante hace que deba ser estudiado con Rayos X de Tórax buscando
lesiones intratorácicas. Los Rayos X de Tórax sin embargo, solamente
permiten visualizar el 50% de las fracturas costales, por lo tanto
no es un medio apropiado para su diagnóstico especifico,
especialmente si tenemos en cuenta que la sola sospecha clínica es
suficiente para establecer las respectivas medidas terapéuticas y la
búsqueda de lesiones asociadas.
La
maniobra más apropiada para localizar una fractura costal se hace
comprimiendo el tórax del paciente entre ambas manos del examinador,
el dolor entonces localiza el sitio de la probable fractura.
Resultados similares se obtienen pidiéndole al paciente que tosa o
respire profundamente.
En conclusión, al paciente con la sospecha de una fractura costal se le debe tomar un estudio radiológico del tórax, no tanto
para diagnosticar la fractura en si, sino para la búsqueda de la
frecuentes lesiones intratorácicas asociadas.
Fisiopatología:
Al
contrario de la creencia de muchos, el problema ante una fractura
costal no radica en el hueso en si fracturado, sino en los trastornos
en la mecánica ventilatoria derivados del dolor por la lesión del
periostio que llevan al paciente a reducir al mínimo sus movimientos
torácicos haciendo una respiración superficial, conduciéndolo a la
formación de áreas atelectásicas y acumulación de secreciones, ya que
el paciente evita toser, lo que finalmente desemboca en el desarrollo
de una Neumonía.
Sumado a este problema tenemos la frecuente asociación de las
fracturas costales simples con lesiones pulmonares parenquimatosas o
pleurales, como hemo o neumotorax o contusiones pulmonares. La
fractura costal simple no es entonces un problema menor sino que
amerita un manejo adecuado basado en el conocimiento de su
Fisiopatología.
Las
costillas que más frecuentemente se fracturan son de la 5° a la 9° en
el ángulo posterior con más facilidad. La fractura del 10° a los 12 °
arcos costales se pueden asociar con lesiones esplénicas o hepáticas.
Los
ancianos son más propensos a las fracturas costales por su
osteoporosis y al mismo tiempo se complican con mayor facilidad
desarrollando una Neumonía.
Clínica:
El síntoma principal es el dolor torácico que aumenta y se localiza con la tos y respiración profunda. El dolor es
especialmente severo los tres primeros días pero puede persistir por
más de 4 semanas.
Síntomas como la dificultad respiratoria o hipoxemia son debidos a
lesiones asociadas y la presencia de fiebre nos sugiere complicaciones
como atelectasias o Neumonía.
Tratamiento:
El
tratamiento de las fracturas costales no puede estandarizase en un
protocolo fijo, sino que depende de circunstancias como la edad del
paciente, número de arcos fracturados y las posibles lesiones
asociadas. El paciente anciano con una fractura costal simple tiene
una enfermedad grave susceptible de causarle la muerte por sus
complicaciones, por lo tanto es aconsejable en muchos casos manejarlo
en forma hospitalaria.
Siendo el dolor la causa principal de los trastornos ventilatorios que llevan a las complicaciones, es entonces en
este punto en que se debe basar la terapéutica: La analgesia que
busque preservar su mecánica ventilatoria.
En
caso de fractura única en pacientes jóvenes, podemos simplemente
hacerle un manejo ambulatorio con analgésicos orales. Pero si el
paciente es anciano, tiene fracturas múltiples o lesiones asociadas se
debe pasar a terapia parenteral con analgésicos tipo Dipirona,
existiendo contraindicación relativa a los opiáceos por la depresión
respiratoria que pueden causar. Para los pacientes más complicados,
con fracturas múltiples, se debe hacer bloqueos(infiltraciones)
intercostales con Marcaina.
En
el extremo de la analgesia está la epidural torácica o la analgesia
intrapleural, de excelentes resultados en politraumatizados y en tórax
inestable.
Complementario a la analgesia el paciente debe ser sometido a
fisioterapia respiratoria dependiendo de la severidad del trauma. No
deben utilizarse antibióticos en el tratamiento inicial de fracturas
costales simples, su uso se reserva a las complicaciones.
Cualquier medio que busque la analgesia por inmovilización circular
del tórax como fajas o vendajes debe ser evitado, ya que claramente
predispone a la formación de atelectasia y Neumonía aunque el paciente
sienta gran mejoría sintomática con su uso. Se puede utilizar
Tensoplast o Esparadrapo para inmovilizar trayectos cortos del arco
costal alrededor de la lesión, sinembargo es mejor la terapia en base
a la analgesia y Fisioterapia Respiratoria.
Fractura de 1° y 2° Costillas:
Su
presencia indica que el trauma fue muy severo para fracturar estos dos
arcos tan protegidos en la parrilla costal. A pesar de que siempre se
ha tenido como un marcador de lesiones vasculares o nerviosas
intratorácicas o en el opérculo torácico, como desgarros de arteria
subclavia, plexo braquial o aorta torácica, o en otras partes del
cuerpo como abdomen y cráneo, la fractura de el primer y segundo arcos
costales solo se asocia con un 3% de riesgo de lesión vascular, que
se aumenta cuando hay desplazamiento de la fractura o simultaneidad
con trauma craneano, abdominal o de huesos largos (24% de lesión
vascular), lo que debe orientar al estudio angiográfico.
B.
Tórax Inestable:
El
tórax inestable o paradójico es una grave lesión potencialmente fatal
presente principalmente en pacientes politraumatizados , donde hay un
fragmento de parrilla costal de 3 o más arcos que se han fracturado en
forma doble, quedando con un segmento de tórax independiente desde el
punto de vista óseo.
Fisiopatología:
La severidad del tórax inestable está dada por 3 factores, todos de
gran importancia:
1.
El
segmento de parrilla independiente del resto del tórax tiene con el
mecanismo de la respiración un movimiento paradójico, es decir que
durante la inspiración, cuando la caja torácica se expande, este
fragmento es traccionado hacia adentro por la presión negativa que se
genera, y durante la espiración, al contrario del tórax que se
contrae, el segmento paradójico es rechazado hacia afuera. Esto
lleva a una pérdida grande de la eficiencia de la ventilación.
2.
El
dolor que causa cada respiración por las fracturas costales hace que
el paciente mantenga una respiración superficial y evite toser
para evacuar secreciones, empeorando su ya bien comprometido funcionamiento respiratorio.
3.
Generalmente el trauma severo que ha causado la lesión de la
parrilla costal también ha lesionado al parénquima pulmonar y
la pleura con la formación de hemotorax, neumotorax o
contusiones pulmonares, a veces de gravedad, con el consecuente
trastorno en el intercambio gaseoso y en el mecanismo de
la respiración. Estas lesiones, especialmente, la contusión
pulmonar, tienen mayor valor en la fisiopatología del tórax inestable
que el mismo movimiento paradójico de la pared.
Estos 3 factores sumados a las demás lesiones en otros sistemas que el
paciente politraumatizado frecuentemente presenta, llevan a que tenga
un pobre rendimiento en la expansión pulmonar durante la inspiración y
que al mismo tiempo no logre limpiar sus secreciones respiratorias,
esto a su vez conduce a la formación de Atelectasias, a una
insuficiencia respiratoria con hipoxemia e hipercapnia severa y
rápidamente a la infección. La presencia del Síndrome de Dificultades
Respiratoria Aguda no es extraño como la siguiente complicación en
estos pacientes.
Diagnóstico:
En
el diagnóstico se deben sumar la clínica y la radiología: Son
generalmente pacientes con trauma torácicos severos, frecuentemente
politraumatizados y quejándose de dolor local intenso. El movimiento
paradójico del fragmento fracturado puede inicialmente no ser muy
aparente por el espasmo muscular que trata de evitar el dolor de la
fractura, pero una vez el dolor se ha controlado, el músculo se relaja
y puede verse.
La
disnea, taquipnea, taquicardia y cianosis son comunes dependiendo de
la gravedad del compromiso funcional respiratorio.
Los
Rayos X de tórax nos muestran las lesiones intratorácicas y su
severidad. Pero realmente lo que evaluará la severidad de este
complejo cuadro son los gases arteriales, elemento fundamental
para definir el manejo particular del paciente.
Tratamiento:
El
manejo del tórax inestable no es algo que pueda estandarizase
rígidamente, sino que depende de factores como la edad del paciente,
la severidad del trauma y las lesiones asociadas aun en otros
sistemas. Lo importante, es que cumpla 4 objetivos primordiales
correspondientes a los elementos fisiológicos ya descritos. Estos
objetivos están interrelacionados íntimamente y por lo tanto deben ser
tomados en conjunto:
1.
Mejorar la Oxigenación:
El
objetivo es mantener una saturación de oxígeno sanguíneo por encima
del 90%.
Aunque muchos si lo necesitarán por períodos hasta de 2 a 3 semanas,
no todo paciente con tórax inestable requiere ventilación mecánica; la
tendencia actual es que muchos de ellos, sometidos a una eficiente analgesia, puedan ser manejados por fuera de un
ventilador.
El paciente con Tórax Inestable debe entonces ser monitorizado en
forma permanente con oximetria y por ende en una UCI por lo menos
en sus primeros días.
En
los pacientes que no requieren intubación es fundamental una enérgica
terapia respiratoria con nebulizaciones con broncodilatador,
humidificación del oxígeno suplementario, espirometria incentiva, tos
asistida y aun broncoscopia para evacuar secreciones en algunos
casos.
A
pesar de existir algunas propuestas para tratarlo estabilizándolo con
osteosíntesis o con prótesis, esto es algo generalmente innecesario,
ya que no disminuye el tiempo de ventilación mecánica (Voggenreiter et
al.
J
Am Coll Surg. 1998: Vol 187, 130-8).
2.
Manejo del dolor:
El
manejo adecuado del dolor en muchos pacientes permite su
tratamiento sin ventilación mecánica y mejora substancialmente el
pronóstico. Aquí tienen poca cabida analgésicos orales y aun
parenterales, el manejo debe basarse principalmente en la analgesia
Epidural torácica que ha demostrado resultados muy superiores a la
analgesia con catéteres pleurales y es uno de los principales
elementos en el cambio de conducta respecto al tórax inestable y al
trauma torácico.
3.
Tratamiento de las lesiones asociadas:
El tratamiento de lesiones como hemotórax o neumotórax es fundamental en
el manejo de estos pacientes y debe ser simultáneo con el
cumplimiento de los objetivos anteriores.
4.
Medidas Generales:
El
manejo de líquidos debe hacerse con moderación pero no es útil
utilizar diuréticos o mantener deshidratado al paciente. Los
antibióticos deben utilizarse principalmente por las lesiones
asociadas que requieran Tubo a tórax, por lo demás su uso es
controversial.
Las
medidas encaminadas a la simple estabilización del
tórax, anteriormente base de la terapia, tienen en la actualidad
un papel secundario y puede lograrse con algunas líneas de Tensoplast o Esparadrapo que fijan el segmento fracturado pero nunca en
forma circular.
C. Fracturas de Esternón y Escápula:
Las
fracturas esternales son típicas del trauma contra el timón del
automóvil, se presentan principalmente en ancianos, la mayoría son
transversas y poco desplazadas, se manifiestan con dolor localizado.
Aunque es popular la creencia de su asociación con el trauma cardiaco,
realmente se ha encontrado que no es un marcador significativo para el
compromiso miocárdico. Su manejo se reduce al de las lesiones
asociadas.
Solo
es quirúrgica, y es tardíamente, cuando hay deformidad importante o
cuando se desarrolla una Pseudoartrosis que es muy dolorosa,
requiriéndose osteosíntesis.
Las
lesiones escapulares son infrecuentes, su manejo básicamente se
refiere a la búsqueda de otras lesiones intratorácicas.
LESIONES DEL DIAFRAGMA
Las
lesiones del diafragma son importantes básicamente por predisponer a
la formación de HERNIA DIAFRAGMATICA TRAUMATICA causada por la succión
ejercida por la presión negativa de la cavidad pleural, que hace pasar
las vísceras abdominales al tórax, circunstancia que se presenta en
aproximadamente el 5% de los traumatizados en accidente de transito y
en el 10% de las víctimas de heridas torácicas penetrantes. La mayoría
son diagnosticados en forma temprana, pero algunas se encuentran solo
meses o años después, manifestándose generalmente con síntomas de
obstrucción del tubo digestivo. También las heridas diafragmaticas
aumentan 10 veces el riesgo de desarrollar un Empiema.
Son
sospechosas las heridas torácicas izquierdas (al lado derecho el
hígado actúa como una barrera que normalmente impide la herniacion):
lesiones por debajo de 4º- 5º espacio intercostal anterior, 6º- 7º
lateral o 8º posterior.
La
exploración digital de las heridas sospechosas no tiene vigencia
actual, la Videolaparoscopia y mejor aun la Videotoracoscopia, son los
medios adecuados para la visualización de las posibles lesiones
diafragmáticas. Aunque la Laparoscopia ha demostrado encontrar hasta
un 24% de lesiones ocultas, la Toracoscopia tiene un mejor rendimiento
diagnostico ya que su visualización del diafragma es mas fácil y
directa: en 1983 Adamwite presento el primer reporte de éxito con la
Toracoscopia que ha sido refrendado por muchos otros como nuestra
experiencia en el Hospital General de Medellín desde 1990 donde
comprobamos su rendimiento especialmente si se hace en las primeras 48
horas.
Lógicamente toda herida diafragmática debe ser reparada, en los casos
tempranos se recomienda por vía abdominal, mientras que en los tardíos
por vía torácica. En caso de existir lesión de víscera hueca
abdominal, se debe hacer lavado generoso de la cavidad pleural por una
frenotomia ampliando la herida traumática, técnica que ha demostrado
disminuir significativamente la presentación de empiema como
complicación (Accetta, I; Maia, AM; Júdice, LF. Revista do Colégio
Brasileiro de Cirurgiões. Vol XXIV; 4: 201). También se recomienda
dejar el Tubo a Tórax por más tiempo.
LESIONES DE LA CAVIDAD PLEURAL
La
cavidad pleural como espacio virtual que es, será el sitio donde se
manifiesten traumas que lesionen estructuras anatómicamente
relacionadas con la pleura visceral o parietal y que la incluyen en su
daño: Lesiones del Parenquima Pulmonar o de su vascularización,
lesiones de la pared torácica o de los vasos intercostales,
traumatismos pericárdicos o cardíacos, esofágicos o de grandes vasos.
La mayoría de estas lesiones causarán la ocupación parcial o total del
espacio pleural con aire, con sangre o con ambas, con quilo o con su
contenido en el caso del esófago.
El
diagnóstico del hemo, neumo o hemoneumotorax se hace por medio de los
Rayos X de Tórax (exactitud diagnóstica del 95%), sin embargo, una
placa normal no descarta la posibilidad de un posible trastorno en
desarrollo: La regla de las seis horas, es decir tomar una nueva
radiografía luego de 6 horas de observación, nos mostrará hasta un 5%
de patologías pleurales susceptibles de tratamiento y no aparentes en
la radiografía previa. Si este estudio es normal y el paciente está
asintomático puede ser dado de alta con la condición de ser nuevamente
evaluado 48 horas después o antes si se desarrolla algún síntoma.
A. Neumotorax:
La presencia de aire en el espacio pleural formando un Neumotorax,
puede ser el hallazgo del estudio inicial del paciente con
trauma torácico. Este aire puede estar llegando allí por una comunicación con la atmósfera a través de una herida soplante
(neumotórax abierto), o a partir de una lesión del Parenquima
pulmonar o Neumotorax simple que es lo más frecuente.
Diagnóstico:
Básicamente el diagnóstico del Neumotorax se hace a través de la
radiografía de tórax con paciente de pie. Es frecuente encontrar su
asociación con hemotorax formando hemoneumotorax.
Clínica:
La
severidad del cuadro dependerá básicamente del colapso pulmonar
causado por la presencia de aire en el espacio pleural. Pacientes con
Neumotórax pequeños son generalmente asintomáticos, y solo los Rayos
X nos mostrarán su presencia; Neumotorax moderados o mayores causarán
dificultad respiratoria como síntoma más común y dolor, malestar y
cianosis en los más complicados. Al examen físico
encontraremos una disminución de la ventilación principalmente en la
parte superior del hemitorax o total si hay colapso pulmonar.
Tratamiento:
El
Neumotorax abierto o comunicante debe ser convertido en cerrado
generalmente ocluyendo la herida en la pared costal con un apósito
vaselinado, su manejo siguiente es similar que el Neumotorax cerrado.
Aunque un Neumotorax no complicado pocas veces está poniendo
en peligro la vida del paciente en forma inminente, su tratamiento
debe ser rápido. El manejo dependerá de su magnitud, estado del
paciente, edad y otras condiciones que veremos a continuación.
Un
Neumotorax pequeño (menor del 20%) no sintomático, aunque
inicialmente no requiere un Tubo a tórax (distinto a un anciano
que puede ser sintomático con un mínimo Neumotorax), debe ser
hospitalizado y monitorizado clínica y radiológicamente por 48 hs; si
el Neumotorax no progresa o disminuye puede ser dado de alta con
nueva evaluación clínica y radiólogica 2 días después.
Sin
embargo, todo Neumotorax, por pequeño que sea, debe ser tratado con un
Tubo a tórax si alguna condición del paciente hace que requiera ser
sometido a anestesia general, ya que quedaría predispuesto a que la
presión positiva le causará un Neumotórax a Tensión.
Neumotorax mayores, generalmente sintomáticos, deben ser tratados con tubo a tórax conectado a una trampa de agua e
idealmente a un sistema de succión pleural que disminuye su tiempo de evolución y complicaciones.
Se
debe iniciar una enérgica fisioterapia respiratoria inmediatamente
después de colocar el tubo a tórax ya que se han demostrado
diferencias significativas respecto a pacientes a quienes se les ha
iniciado más tardíamente con referencia a días con Tubo y días de
hospitalización.
Muchos Neumotórax mostrarán luego de paso del Tubo a tórax la
presencia de burbujeo persistente en la trampa de agua, indicándonos
la existencia de una Fístula Broncopleural. Cuando la fístula
es menor (solo burbujea al toser), o aun si es mayor pero hay
expansión pulmonar a los Rayos X luego de colocar el tubo a tórax, se
trata de manera similar a un Neumotórax simple. En caso de que la
pérdida aérea se acompañe de enfisema mediastinal o colapso del
pulmón incluso después del tubo, se debe hacer urgentemente una
Broncoscopia y si es necesario cirugía temprana por la posibilidad de
existir una lesión traqueobronquial que puede desencadenar
complicaciones como estenosis o infección. También el fracaso del
tratamiento conservador, es indicación de Broncoscopia y posiblemente
de manejo quirúrgico.
Neumotórax a Tensión:
El
Neumotorax a Tensión se produce por trauma cerrado o penetrante cuando
hay aire que entra al espacio pleural pero no encuentra salida,
causado por una fístula broncopleural de alto débito que lleva a un
progresivo incremento en la presión intrapleural desplazando el
mediastino hacia el lado contralateral y comprometiendo el retorno
venoso. Así, además de la hipoxia, se produce la caída del gasto
cardíaco con una inestabilidad hemodinámica hasta la muerte.
Se
puede también presentar como consecuencia de una Laparoscopia
realizada a un paciente con ruptura diafragmática.
El
cuadro clásico de desviación traqueal y de los ruidos cardíacos,
dificultad respiratoria, hipoventilación unilateral e ingurgitación
yugular no se encuentra en todos los pacientes. Al mismo tiempo la
hipotensión hace difícil el diagnóstico diferencial con taponamiento
cardíaco o Hemotorax masivo.
La
severidad del cuadro obliga medidas terapéuticas urgentes antes de un
estudio radiológico del tórax. Ante la sospecha de un Neumotorax a
tensión se debe hacer una rápida Toracocentesis con aguja catéter de
teflón No. 14, que será tanto diagnóstica (mostrará un gran
flujo de aire hacia afuera), como terapéutica. A continuación se debe
proceder a colocar un tubo a tórax y finalmente, una vez estabilizado
el paciente, se hará el estudio radiológico. Su manejo siguiente es el
normal de un Neumotorax Traumático.
B.
Hemotorax:
La
presencia de sangre en el espacio pleural en un paciente traumatizado puede ser secundaria a laceraciones pulmonares con sangrado de vasos del Parenquima o, menos frecuente, a lesiones de
vasos sistémicos: Intercostales, mamaria interna, hilio pulmonar,
aorta o corazón.
Diagnóstico:
Como
en todas las entidades pleurales el diagnóstico se logra por la
combinación de la clínica, que nos muestra hipoventilación
principalmente basal, y los Rayos X.
Fisiopatología:
La
severidad del cuadro esta marcada principalmente por el compromiso
hopovolémico que tenga el paciente y en segundo lugar por el trastorno
respiratorio causado por el grado de colapso pulmonar al estar ocupado
por sangre el espacio pleural.
Tratamiento:
El
sangrado debido a lesiones parenquimotosas pulmonares es generalmente
autolimitado debido a las bajas presiones del circuito circulatorio
derecho y a la alta concentración de tromboplastina en el Parenquima
pulmonar, por eso solo el 10% de los hemotorax traumáticos requerirán
Toracotomia urgente, el resto mejorarán con un adecuado drenaje
torácico.
Un
Hemotorax mínimo, sin compromiso respiratorio solo requerirá
monitorización con Rayos X, pero la mayoría necesitarán un manejo
donde simultáneamente se busque restaurar la volemia perdida y al
mismo tiempo se evacue el Hemotorax a través de un tubo a tórax de
gran calibre ( 36- 40 French ) pudiendo utilizar la sangre obtenida
para autotransfusión. Es recomendable conectar este tubo a un sistema
de succión (continua o intermitente) para disminuir los riesgos de
Hemotorax coagulado y los días con tubo.
La
indicación de Toracotomía urgente por un Hemotorax Traumático es la
inestabilidad hemodinámica acompañada de un drenaje hemático mayor de
1.500 cc. al pasar al tubo o más de 300 cc (150 cc en ancianos) por
hora por 3 horas, debe entonces llevarse al paciente a cirugía para
buscar corregir el origen del sangrado, posiblemente un vaso
sistémico.
El
uso de Antibióticos (Cefalosporina de primera generación) ha sido
controversial en el paciente a quien se le coloca Tubo a tórax por un hemo o Neumotorax. Algunos estudios comprueban su utilidad en
disminuir las infecciones.
EL
hecho de dejar una cantidad importante de sangre en la cavidad
pleural (Hemotorax Coagulado), no solo es perjudicial por el colapso
pulmonar que causa, sino por el riesgo de desarrollar una infección
(empiema). El 5 al 15% de los Hemotorax se coagulan. Tradicionalmente
se han tratado a través de una Toracotomía de limpieza, sin embargo,
la Videotoracoscopia es actualmente un excelente medio, mínimamente
invasivo, para el manejo del Hemotorax Coagulado. Se recomienda
practicar Toracoscopia si luego de 48 horas de un drenaje adecuado
persiste el Hemotorax ya que posiblemente se está coagulado.
LESIONES TRAUMÁTICAS SOBRE EL PARENQUIMA PULMONAR
Por
ser el pulmón una víscera en relación directa con la pared costal, es
frecuente que cualquier lesión sobre el tórax, abierta o contusa,
cause algún grado de trastorno sobre el parénquima pulmonar. Las
Resecciones pulmonares quirúrgicas debidas a trauma son raras (1.3%),
e incluyen neumorrafias (mortalidad 3%), resecciones en cuña,
lobectomias y neumonectomias, que se asocian a una alta mortalidad,
siendo del 33- 55% en lobectomias y del 50 al 100% en neumonectomias,
y mayor en el trauma cerrado que en el penetrante.
Las
2 lesiones más frecuentes son la Contusión y el Hematoma pulmonar,
haremos entonces un breve análisis de cada uno de ellas:
A.
Contusión Pulmonar :
Se presenta en el 17% de los pacientes
politraumatizados y en el 30 a 70% de los traumas torácicos cerrados,
tanto en accidentes civiles como en heridas militares.
Fisiopatología:
El llamado “Pulmón Húmedo” durante la II guerra
mundial, es debido a la vulnerabilidad de las vísceras que contengan
aire o gas (pulmón, intestino y oído). En el pulmón, las fuerzas
transmitidas a través de la caja torácica causaran laceración directa
del parénquima además de sangrado de la microvasculatura hacia
segmentos no comprometidos llevando a una rigidez del pulmón y
causando irritación con depresión de la función alveolar y
broncoespasmo, aumento de la producción de moco y disminución del
surfactante con el consecuente colapso alveolar. Hay aumento del shunt
intrapulmonar, hipoxemia, hipercapnia, se incrementa el trabajo
respiratorio y rápidamente se puede entrar en una falla respiratoria.
Estos trastornos respiratorios generalmente se
resuelven en 3 a 7 días pero frecuentemente pueden evolucionar hacia
complicaciones como Neumonía o Síndrome de dificultad respiratoria
Aguda.
Clínica y diagnostico:
La dificultad respiratoria dependerá de la severidad de la
Contusión y las lesiones asociadas, frecuentemente Hemo o Neumotorax.
Es común la hemoptisis causada por la inundación de grupos alveolares
con sangre.
En
este paciente severamente traumatizado o politraumatizado, los Rayos X
de tórax mostraran una imagen de “Neumonía Traumática”, con
infiltrados poco precisos que normalmente aparece el las primeras 4 a
6 horas y se va desvaneciendo desde el segundo día pero puede
persistir por 2 o 3 semanas.
El
TAC, especialmente si es Helicoidal, ha demostrado tener un gran papel
en el diagnóstico de la Contusiones Pulmonares no vistas a los Rayos
X simples, lo mismo que en la estimación de su extensión y de su
compromiso funcional como predictor de la necesidad de Ventilación
Mecánica (cuando más del 28% del espacio aéreo esta comprometido,
todos requerirán ventilación mecánica).
La
medición de los Gases Arteriales es fundamental en el seguimiento de
la evolución del paciente.
Tratamiento:
Es un manejo básicamente de soporte. Inicialmente se
deben excluir Lesiones Asociadas. Debe manejarse idealmente en una
Unidad de Terapia Intensiva.
Hasta los años 70 todos los pacientes eran sometidos a Ventilación
Mecánica y la mortalidad aun se aproximaba al 40%. Fue entonces cuando
Trinkle comenzó a hablar de Intubación Selectiva y hoy la mortalidad
se reduce al 6.5%.
El
manejo actual se orienta a un excelente control del dolor torácico,
adecuado manejo de líquidos y una agresiva fisioterapia respiratoria,
reduciendo así la necesidad de intubación del 100 al 23% y la
sobrevida del 60 al 93.5%.
La
utilización de formas no invasivas de asistencia respiratoria como el
CPAP, utilizando mascaras faciales en vez de intubación, han
demostrado excelentes resultados, buena tolerancia por el paciente que
además puede comer y hablar y permanece menos tiempo en Terapia
Intensiva.
A
pesar de las controversias existentes, no se ha encontrado relación
entre el volumen de líquidos venosos que se coloca al paciente y la
exacerbación de la Contusión. Los Corticosteroides normalmente no se
recomiendan. Los antibióticos tampoco han demostrado ventajas y sí
pueden hacer una selección bacteriana adversa.
Complicaciones:
Esta entidad es normalmente autolimitada pero con
frecuencia se asocia al SDRA (38%) o a neumonías, complicaciones que
son las causantes de la mortalidad.
B.
Hematoma Pulmonar:
El
hematoma pulmonar es una acumulación de sangre en una laceración
pulmonar sin compromiso masivo de grupos alveolares, por lo tanto tienen poco efecto sobre el intercambio gaseoso.
Radiológicamente puede ser difícil de diferenciar de una Contusión
pulmonar, pero el hematoma es de aparición inmediata después del
trauma y más localizado su compromiso.
El tratamiento es simplemente vigilar su evolución radiológica y
clínicamente (de 2 semanas hasta varios meses) para descartar su conversión en un absceso y manejar lesiones asociadas.
TRAUMA CARDIACO
El 7 de Septiembre de 1896 Wilhelm Justus, jardinero alemán, fue llevado al hospital con una herida en el pecho. 2 días después fue evaluado por el jefe de cirugía, profesor Louis Rehn. Hasta ese día se seguía el concepto de afamado cirujano
austriaco Billroth, uno de los padres de la cirugía moderna: “El
cirujano que trate de suturar una herida de corazón puede estar seguro de perder para siempre la consideración de sus
colegas”. El doctor Rehn se decidió sin embargo a operarlo y el
paciente sobrevivió en el primer procedimiento quirúrgico cardíaco
exitoso en la historia.
La
herida cardíaca es una de las situaciones médicas más dramáticas y es
rápidamente letal a menos que sea inmediata y adecuadamente manejado:
solo el 10% llegan con vida al Hospital: lesiones por proyectiles de
alta velocidad o por grandes armas corto punzantes se exanguinan antes
de ser atendidos y son culpables de más de 40% de la mortalidad por
trauma torácico. Sin embargo, menos del 10% de las víctimas de herida
penetrante de tórax tiene lesiones cardíacas.
El
ventrículo derecho es la cavidad más frecuentemente lesionada y en
segundo lugar el ventrículo izquierdo. Las lesiones de arterias
coronarias son raras.
Fisiopatología:
Tiene básicamente 2 posibles presentaciones:
1.
Taponamiento:
Generalmente por herida con arma corto punzante y lesiones
pericárdicas pequeñas que rápidamente se tapan con coágulos. Son la
forma de presentación en 80 -90% de los pacientes.
Desde 60 -100 cc de líquido en la cavidad pericárdica pueden
causar taponamiento, que al crecer disminuye la contractibilidad y el
trabajo cardíaco causando hipotensión severa y disminución de la perfusión coronaria y cerebral causando compromiso de conciencia.
Los pacientes con taponamiento tienen mejor pronóstico ya que
logran contener la exanguinación en la cavidad pericárdica.
Clásicamente su hipotensión responde pobremente al reemplazo de
Líquidos Intravenosos, incluso, la administración de altos volúmenes
puede precipitarlo.
2.
Hemorragia:
Son los que mueren en el sitio de trauma por rápida exanguinación, generalmente por defectos pericárdicos mayores.
Clínica y Diagnóstico:
El cuadro clásico de la Triada de Beck (Hipotensión, ruidos
cardíacos alejados e ingurgitación yugular) solo se presenta en menos
del 40%.
La zona sospechosa es la localizada en tórax anterior entre los
pezones y entre la horquilla esternal y el reborde costal.
De
acuerdo al estado, los pacientes sospechosos de tener una herida
cardiaca se clasifican en 5 grupos:
1.
Paciente sin Signos de Vida:
El paciente que llega en este estado no amerita tratamiento, pero si
ha llegado con algún signo que luego perdió, se debe intentar
intubación y Toracotomia en el servicio de Emergencias.
2.
Paciente críticamente inestable:
Intubación inmediata y enérgico manejo de líquidos intravenosos (5-7
lts/h). Con esto se logra mejorar la gran mayoría (85%) de los pacientes de manera de poder llevarlos a Toracotomia al
quirófano. No se aconseja la Pericardiocentesis con aguja.
3.
Paciente con Taponamiento:
Se
debe descartar Neumotorax a Tensión. Se hace el diagnóstico por
clínica y como máximo con Rayos X de Tórax para no perder tiempo
valioso, e inmediatamente cirugía.
4.
Paciente con lesión Toracoabdominal:
El
diagnóstico de taponamiento puede enmascararse con un cuadro de trauma
abdominal (10% de los pacientes de herida corazón requieren también
Laparotomía). De acuerdo a la severidad de cada trauma se define
cual se interviene primero o se utilizan 2 equipos quirúrgicos.
5.
Paciente con Presentación Benigna:
El
paciente tiene una herida sospechosa pero no síntomas o signos.
Frecuentemente los Rayos X de tórax son normales. El objetivo de lograr un diagnóstico es el evitar la formación futura de una pericarditis constrictiva o el deterioro sintomático que puede ocurrir como consecuencia de la herida varios días después
del trauma. Por esto se propone un manejo diagnóstico agresivo:
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