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La Cirugía Torácica:

Latinoamérica y  España

 

     
     
     

Quiero agradecer a SEPAR y especialmente al Doctor José Luis Bravo, por esta honorífica invitación para dirigirme a ustedes. 

Soy hoy simplemente el vocero de la gran comunidad latinoamericana, en este caso la correspondiente a la Cirugía Torácica, buscando fortalecer sus relaciones con otra, a la que nos unen en forma estrecha unos orígenes y una cultura común.  

Todo lo que aquí plantearé lo he oído de muchos colegas españoles y americanos durante estos ricos años de intercambio profesional y personal. 

Aunque la conferencia se titule “Presente y Futuro de las relaciones en Cirugía de Tórax entre Latinoamérica y España” no es posible referirse a esta temática sin estudiar primero la HISTORIA: 

Porque, como dice Octavio Paz “No vemos solo con los ojos sino con nuestras pasiones, intereses, ideas y creencias. Vemos a través de nuestra historia”. 

Luego del descubrimiento de América y la conquista del Nuevo Mundo, España simplemente continuó su proceso de mestizaje en ese nuevo continente, añadiendo la sangre de nuestros aborígenes a la de los Iberos, fenicios, celtas, romanos, árabes, visigodos, y demás razas que desde los confines de los siglos se entrecruzaron en esta península. El producto fue la constitución de una multitud de nuevos pueblos, llenos de ricas particularidades, pero con un innegable origen común que abarca el inmenso acerbo cultural, religioso, idiomático y multiétnico de la España como Madre Patria de todos. 

Lamentablemente, al finalizar el período de la colonia, los movimientos que lograron la emancipación de la corona fraccionaron la América ibérica, haciendo de Latinoamérica un continente desarticulado, conformado por: 

Ø      Los países de San Martín en el sur.

Ø      Las naciones de Bolívar en el norte.

Ø      Brasil, con su inmensidad particular.

Ø      El Caribe, de influencia inglesa y francesa.

Ø      México, ineludiblemente marcado por su vecindad con los Estados Unidos de Norteamérica.

Ø      América Central, aun más fraccionada. 

 

Pero luego esta desintegración fue aun mayor:

Ø      La Gran Colombia desapareció para dar paso a Venezuela, Ecuador y Colombia.

Ø      Bolivia dejó de ser el Alto Perú para hacer honor al nombre de su libertador.

Ø      Y la escisión de Panamá de Colombia, como una pieza de cacería de Teodoro Rooselvelt al apenas comenzar el siglo XX. 

En su discurso durante el III Congreso de ALAT en Punta del Este, Uruguay, mi gran amigo, Lorenzo Fernández Fau, decía: “Las relaciones de los pueblos iberoamericanos están cargadas de pasión, de inexactitudes conceptuales, de falta de sinceridad, de tópicos y prejuicios que conducen a la confusión y que preludian la confrontación”.

Pero, aceptando que nuestra América es un continente de sentimientos encontrados: de alegría loca y de simultánea profunda melancolía, yo me atrevería a decir ¿qué diferencia tiene esto con las relaciones históricas entre los estados y aun las internas de los paises en cualquier región del mundo, incluyendo, con todo respeto, la España actual?

Está claro sin embargo que estas pasiones aun persisten, para desgracia o, quien sabe, para la salvación de nuestros pueblos: Las pasiones son la sal, sin ellas, la vida puede convertirse fácilmente en algo insulso. 

Luego de las guerras de independencia, en campos como la ciencia, la economía y el desarrollo, España perdió en América su influencia casi totalmente, más en unos países que en otros, siendo reemplazada inicialmente por Francia y por el Reino Unido y luego, en forma avasallante, por los Estados Unidos. 

Solo hasta ya avanzado el siglo XX, España redescubrió el nuevo mundo, posiblemente en parte por la migración originada luego de la guerra civil. Pero ese reconocimiento, en lo que respecta a la medicina, es absolutamente reciente: de los años 90 prácticamente. 

Simultáneamente Latinoamérica tardó demasiado en reconocerse a si misma. Era incluso raro el viajar entre un país y otro: grandes distancias y malas vías hacen que aun hoy no sea posible, por ejemplo, viajar por tierra entre sur y Centroamérica (entre Colombia y Panamá). 

Solo en la segunda mitad del siglo XX comenzamos los latinoamericanos a mirarnos tímidamente entre nosotros y  aun hoy la integración económica y comercial es incipiente, incompleta, a pesar de tener tantas, tantas cosas en común, muchas más que entre los europeos, ¿o será por esto? 

 

La Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica: 

La historia de la Asociación, en palabras de su Secretario Ejecutivo, el profundamente argentino Eduardo Arribalzaga, “es una historia de logros y frustraciones, congruente con las vicisitudes sociales y económicas que han azotado a Latinoamérica en los últimos años”:

En 1990 en reuniones en Chile y en San Pablo, Brasil, nace el Club de Cirugía de Tórax de Suramérica:

Alberto Gyhra de Chile, José Luis Martínez del Uruguay, Marcelo Navajas de Bolivia, Emilio Navarini y Ricardo Grispan de Argentina y José Camargo de Brasil son sus pioneros. Luego, en Buenos Aires, en el 91, se crea la Confederación Sudamericana de Cirugía Torácica, eligiéndose como su primer presidente al brasilero José Camargo. Finalmente en el 94 se cambia el nombre a Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica. 

Dice Alberto Gyhra que fue “un nacimiento casi espontáneo, con el objetivo de cultivar la amistad, mirar las distintas perspectivas con que pueden verse los mismos problemas médicos y buscar propósitos académicos como el intercambiar experiencias profesionales, mostrar casos clínicos interesantes y someterlos al juicio de pares, el desarrollo de pautas y normas para la especialidad y el buscar quebrar fronteras e intereses tradicionales para generar Espíritu Americano: la búsqueda de una IDENTIDAD particular”. 

En 1993 se comienza a editar nuestra revista: South American Journal of Thoracic Surgery, que persiste hasta ahora como el órgano de difusión de la cirugía torácica de Suramérica. 

Los siguientes presidentes han sido: Emilio Navarini de Argentina, Alberto Gyhra de Chile, Jorge Nin Vivo del Uruguay, Vicente Forte de Brasil y Carlos Spector de la Argentina, todos adalides de nuestra especialidad y cirujanos de talla internacional. 

La Asociación “actualmente es una sociedad científica con solvencia académica y vocación docente, honradez intelectual y moral, sustrato fértil para el progreso y el crecimiento”, repitiendo sentidas palabras de Eduardo Arribalzaga. 

Ahora la Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica cuenta con asociados de todos los países sudamericanos, exceptuando en el momento Venezuela, situación que seguramente se solucionará este año, además de cirujanos mexicanos y próximamente otros procedentes del Caribe y Centroamérica y tiene como meta a corto plazo convertirse en una asociación latinoamericana. 

 

Integración con los Cirujanos Torácicos españoles:

 

Al III Congreso Sudamericano en 1994, Alberto Ghyra invitó a Chile, como conferencistas, a Lorenzo Fernandez Fau, Emili Canalis, Joan Sanchez-Llorett y Carmen Benasco Navas, siendo el comienzo de esta fructífera relación transoceánica. Desde ese momento, Lorenzo se convirtió en el embajador permanente de la cirugía torácica de nuestro continente en la península, circunstancia que le llevaría a ser llamado entre amigos con el título de “Almirante de la Armada Española”. 

El otro pionero de esta relación ha sido Hugo Esteva, de Argentina, quien en 1995 conoció a Juan José Rivas en un congreso de Endoscopia respiratoria En Sitges, y entre conferencias y tangos se dio inicio a una amistad que llevó a Juanjo a integrarse definitivamente a Latinoamérica. 

Al año siguiente fueron invitados al congreso de Chile Javier Ayarra y Jordi Freixinet.

Posteriormente todos ellos fueron incorporados a la Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica y desde entonces, nos acompañan cada año en nuestro congreso y permanentemente en una amistad de hermanos. 

Otros han venido llegando a engrosar este grupo de Cirujanos Torácicos Españoles latinoamericanizados, como Jesús Loscertales, José Maestre, José Luis Duque, Guillermo Ramos, José Luis Bravo, Ya Hua Pun, Rafael Jiménez, Vicente Tarrazona y muchos otros. Para ellos ya el soroche o mal de altura es una experiencia conocida en carne propia (recuerdo que José Luis Duque requirió respiración boca a boca de parte de Javier Ayarra durante una crisis de soroche en Quito). 

Mi primer contacto personal con la Asociación Sudamericana no fue a través de algún cirujano sudamericano, sino por José Maestre, quien me habló del Congreso Sudamericano que se realizaría en Quito y que luego culminamos en las Islas Galápagos.

Hasta ese momento, a pesar de vivir allí toda mi vida, yo no conocía a Latinoamérica, ni en su geografía ni en su rica cultura, y menos aun en sus características respecto a nuestra especialidad, asuntos que desde entonces se han convertido en prioridades para mi vida, al permitirme lucrarme de las maravillas de nuestro variopinto continente, y todo, repito, gracias a un español. 

Esta estrecha relación ha marcado una directa influencia de la cirugía torácica española en la latinoamericana (y también con seguridad en el sentido inverso), de la que estábamos previamente muy alejados, rompiendo la hegemonía de otras culturas quirúrgicas como la de Norteamérica, y permitiendo que el actualmente sobreusado concepto de la globalización alcance en nuestro caso un significado más específico que el común, directamente relacionado con la integración unilateral con los Estados Unidos. 

En la última asamblea de la Asociación, en Concepción, Chile, en noviembre pasado, se aprobó realizar un trabajo de integración con la SEPAR, tarea que en este momento estoy cumpliendo aquí. 

Complementado lo anterior está la Asociación Latinoamericana de Tórax, ALAT, Asociación sólida, que busca estimular la formación, educación continuada y la investigación, siendo la vocera de la medicina respiratoria latinoamericana, constituida por Neumólogos además de los Cirujanos Torácicos, y ya íntimamente unida a SEPAR, con la que comparte “Archivos de Bronconeumología”. Sus relaciones con la Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica son estupendas, al punto de que el Presidente de esta última es el Director del Departamento Quirúrgico de la ALAT y que a partir del 2006 haremos los congresos en conjunto. 

Desde el año pasado, ALAT ha diseñado la Red Latinoamericana de Investigación y Entrenamiento en Medicina Respiratoria (REDINLAT), que busca desarrollar una red de centros científicos en nuestro continente, bajo estrictos estándares, que permitan impulsar la investigación de alto nivel en forma multicéntrica y la formación del recurso humano de alta calidad en la medicina respiratoria. 

Ingrediente singular en este proceso, que sin lugar a dudas ha contribuido en forma directa a hacer más sólida la relación entre Latinoamérica y España en la Cirugía Torácica, ha sido la integración lograda por nuestras cónyuges, quienes cada año presionan, en la forma que solo ellas saben hacerlo, para que nuestra asistencia (y lógicamente la de ellas) al Congreso Sudamericano, y muchas veces al de la SEPAR, no tenga dudas. Esta circunstancia, además de hablar bien de nuestras virtudes matrimoniales, les ha permitido constituir entonces, una verdadera hermandad ibero-americana de cónyuges de cirujanos torácicos.

 

¿Por qué debemos integrarnos España e Iberoamérica?

Integración y Globalización

 

Integración, como yo quiero entenderla, no es la desaparición de las partes, es en cambio unión, imbricación, conservado cada uno lo que es y desea ser. 

Globalización, el término de moda, pero lamentablemente manejado con frecuencia con intereses particulares de las grandes potencias y bloques económicos, con resultados contradictorios a los propósitos de bien común de todas las naciones es, en nuestro caso particular, y así la entendemos y aplicamos, una verdadera ruptura académica de fronteras, con clara búsqueda de productos de mutuo beneficio. 

La integración sin embargo, no puede limitarse a solo nuestro campo o incluso a lo científico, sino que debe ampliarse también a lo económico y especialmente a lo cultural, circunstancias que nosotros podemos “contagiar” al entorno. 

Me atrevo a pensar que ni España ni América han entendido cabalmente los beneficios de una integración verdadera, como propósito de estados, por encima de gobiernos y tendencias del momento. 

España tiene un pie a cada lado del Atlántico, y por lo tanto no puede olvidarse de esta realidad, aunque se involucre cada vez más con Europa. 

Y es que hay un enorme elemento que facilita esta integración:

El Idioma

Para nosotros no es un simple medio de comunicación verbal, como lo es el inglés como “lenguaje de la ciencia”, con el que generalmente logramos una eficiente pero simple comunicación técnica; en nuestro caso la lengua es la suma de elementos socializadores en busca de una relación mucho más profunda que la meramente ilustrativa y que condimenta el contacto humano haciéndolo más trascendente; por lo tanto, los conceptos comunicados son involucrados fácilmente en el acerbo de lo propio de cada uno. 

El idioma en nuestro caso es pilar de la cultura, que al ser común en infinidad de aspectos entre Latinoamérica y España, permite entender con mayor eficacia lo que se trata de comunicar, al mismo tiempo que se enriquece con el gustillo de lo particular de cada pueblo. 

Como bien lo dice Juanjo Rivas, es maravilloso que luego de 10 o 12 horas cruzando un inmenso océano, al bajar del avión y aun en la confusión del horario y la fatiga, escuchemos que se nos habla en nuestra propia lengua. 

El idioma sin lazos culturales comunes pierde buena parte de su eficacia. Por el contrario, como lo dice Fernández Fau, “cuando representa un nexo cultural no solo vitaliza las señas de identidad sino que, al mismo tiempo, trasciende las tendencias de corte localista” y luego lo expresó en Punta del Este, durante el congreso de la ALAT: “en contraposición al inglés, radica el hecho de que el español no solo es lengua de comunicación sino que es, y puede que más importante, vehículo cultural común que hace posible poder interpretar con fidelidad nuestro mundo intelectual”. 

Nuestra lengua además, se está convirtiendo en esta primera mitad del siglo, en uno de los tres idiomas más hablados del planeta, luego del chino mandarín y del inglés, siendo desde ahora realmente el segundo idioma orbital, ya que lo hablan como lengua materna personas de tres continentes y más de 20 países, sin contar con su papel en naciones de oficial habla inglesa como los Estados Unidos de Norteamérica. Y sin querer pretender que nuestro idioma reemplazará al inglés como idioma de la ciencia, si podemos decir que buena parte del conocimiento científico y también cultural del mundo futuro, se hará en nuestro idioma. 

Las ciencias, y particularmente la medicina, no son definitivamente ajenas a esta realidad, circunstancia que ha permitido, gracias en gran parte al idioma castellano, que una inicial relación meramente científica y profesional, se convirtiera en una amistad verdadera que crece con los años y que produce frutos, incluso académicos. Así, mucho más allá de buscar una comunicación en CIRUGIA, hemos logrado una comunicación en CULTURA que nos ha enriquecido a todos. 

En los últimos años España ha sido cada vez más conciente de su compromiso histórico con América Latina, invirtiendo en forma creciente en planes y programas de ayuda al desarrollo y lucha contra la pobreza. Sin embargo, de lo que hoy pretendemos hablar en este auditorio es totalmente distinto: consiste en las relaciones de Pares Académicos, de alto nivel profesional, que utilicen las fortalezas ya mencionadas para mutuo beneficio, conformando un bloque representativo y especialmente de definido futuro a nivel orbital. 

Porque juntos sumamos más, y citando reiteradamente a mi amigo Lorenzo “la integración de comunidades con íntimos vínculos culturales e idiomáticos podrían defender mejor sus intereses en un mundo cada vez más competido e interconectado…. Porque puede aumentar la masa crítica cualificada, siempre necesaria para el desarrollo científico y tecnológico”. 

Durante el anterior Congreso de la ALAT en septiembre pasado en Buenos Aires, se realizó, por iniciativa de José Luis Bravo la primera reunión conjunta ALAT- SEPAR, donde se dieron los fundamentos para encauzar aun mejor esta ya productiva relación entre nuestros grupos. 

Diversidad de patología quirúrgica torácica, cantidad de pacientes tratados, posibilidad de estandarizar técnicas y formación de grupos de trabajo, Constitución de redes verdaderas para la investigación, que redunden en forma directa en el desarrollo de nuestros pueblos, son solo algunos de los propósitos a lograr. 

En este modelo, España tendría el doble papel  de integrador y participante, apoyando con su gran experiencia el trabajo académico de toda esta comunidad científica. 

La constitución de grupos de trabajo e investigación y la construcción de registros comunes de pacientes, son asuntos ya dominados desde hace mucho tiempo por SEPAR, pudiéndose aprovechar este modelo para su desarrollo en temáticas como el Cáncer de Pulmón, entidad común a ambos lados del océano, y patologías muy frecuentes en América pero ya menos en España, como el Empiema Paraneumónico, lo mismo que tópicos novedosos como la Cirugía del Simpático y otras aplicaciones de la Cirugía Torácica Minimamente Invasiva. 

Por otro lado, la integración de España con Latinoamérica en Cirugía torácica permitiría la utilización de fondos Europeos para investigación y desarrollo en proyectos de investigación conjuntos sobre temas de nuestra especialidad y de la medicina respiratoria, que buscaran un directo impacto sobre la salud de nuestras comunidades. 

La posibilidad de integrar nuestra revista sudamericana y su editor a “Archivos de Bronconeumología”, permitiría el incremento de la calidad de  los productos de nuestros cirujanos torácicos iberoamericanos, que estarían publicando en una revista indexada de amplia difusión y alto impacto. 

Es entonces nuestro actual deber el fortalecer el trabajo conjunto entre las estructuras continentales existentes: la SEPAR por un lado y la ALAT y Asociación Sudamericana de Cirugía Torácica por el otro, favoreciendo el trabajo conjunto y garantizando la independencia de cada una, hasta lograr una verdadera Cirugía Torácica Iberolatinoamericana identificable a nivel global por su calidad académica y profesional. 

CAMILO OSORIO BARKER

Valencia, Junio 12 de 2005

 

   
         

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